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"El secreto para una piel radiante es la frecuencia en la que vibramos " Yolanda Sotos.

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 THE

STORY

A todos nos pasa alguna vez: de un día para otro te miras en el espejo o en una foto, y te ves incrble pero al día siguiente, voilá! ¨Esto¨ soy yo? De repente decides o crees que ya no te gustas. 

Lo cierto es que sigues siendo la misma persona y lo único que ha cambiado es la frecuencia en la que estás vibrando.

Probablemente tu cuerpo, tus músculos y tu piel, han reaccionado

a ese cambio. 

Hace un tiempo descubrí las teorías del agua del científico japonés Emoto Masaru. 

El profesor Masaru recogió agua de diferentes fuentes y lugares del mundo y la congeló. Una vez congelada, la sometió a diferentes estímulos, positivos y negativos. Como resultado, descubrió que los cristales sometidos a estímulos positivos tenían forma y armonía, mientras que los otros se veían deformes y desagradables a la vista.

Por ello, si el cuerpo humano contiene más del 70% de agua, la armonía que proyectamos estaría relacionada directamente con la armonía del agua que compone nuestro cuerpo, la cual depende de la frecuencia en la que vibramos. 

Nacida con Sol en Escorpio, Luna en Leo y ascendente Escorpio regida por lo enigmático, lo profundo y todo lo relativo al agua y la creatividad. De espíritu leal, adaptarme a lo convencional ha sido mi lucha eterna, por confiar más en mi instinto. 

Me crié en un salón de belleza porque era el negocio de mi madre. Estaba en el pueblecito de mis abuelos cerca del campo. Casi no tocaba a mis muñecas. Prefería observar cómo mi madre trabajaba y jugar con caras y pelo de personas reales. No me gustaba jugar con niños. Mi madre dice que siempre me pintaba los labios y las uñas de color lila y desaparecía para irme a jugar con los animales, el barro, los árboles y las plantas. Me creía que era un hada.    

A los 8 años mis padres me inscribieron en el Conservatorio de Música. Caí rendida por uno de mis profesores. Le tenía un respeto y una admiración inmensos. Fue él quien me enseñó a escuchar y entender la música clásica. Entonces empecé a perder el interés por las letras de las canciones, o en general, en cómo se veían los artistas. Disfrutaba analizando los sonidos, los instrumentos y en cómo me hacía sentir la forma en qué vibraban. No necesitaba palabras.

Con un background como estilista de moda y asesora de imagen, mi camino en la meditación y el autoconocimiento comenzó cuando me mudé a vivir a Australia en 2014. Al terminar allí mis estudios tenía muchas ganas de empezar a darle forma a un proyecto propio. Por eso decidí ampliar mi formación estudiando Cosmetología después. Quería que mi trabajo fuera mi pequeña contribución para construir un mundo mejor. Esta vez, centrándome en la belleza de la armonía, de apoyo al ser humano. Del equilibrio y la paz interior. Sobre las cosas que he vivido, por todo lo que he arriesgado,  por las veces que me he equivocado. Por todas las historias que tengo contar, conocimientos que compartir, lugares en los que estar y gente a la que ver. Porque la belleza humana va más allá de los cánones y de las reglas. Porque no sé tolerar un juicio vacío. Por todas las cicatrices. Por todas las memorias que he coleccionado. Porque aún tengo mucho que aprender. Porque anhelo una relación más sana con nosotros, entre nosotros y con la madre Tierra. Por la nostalgia hacia la autenticidad, la singularidad y la pasión cruda. Porque creo y confío en el amor propio. Porque todos somos dioses y diosas: todos somos hijos de Zeus.

Hoy sé que aquel hada de uñas y labios lilas no se equivocaba en nada. Hoy quiero enseñarte cómo funcionaban los ojos de ese hada. Y que por fin entendamos que el mensaje que comunicamos no tiene nada que ver con lo que decimos y nada que ver con la forma en la que movemos los músculos de la cara; es mucho más profundo que eso, mucho más: Son las vibraciones que emanan de tí! Y somos nosotros los responsables de sintonizar nuestra frecuencia de vibración. 

 

Inspirada en el trabajo de Emoto Masaru, he diseñado faciales con técnicas holísticas. Por holístico, entendemos la conexión entre mente, cuerpo y espíritu para conseguir el equilibrio. El tratamiento estrella es la acupuntura cosmética, como metodo revolucionario de rejuvenecimiento facial de manera natural.

En mis tratamientos, se somete a la persona a estímulos positivos para aumentar así la frecuencia de vibración: "Cuanto más baja es la frecuencia de vibración de una persona, más densa se vuelve su energía y más pesados parecen los problemas. Esto hace que nuestro cuerpo pierda armonía y se proyecta en forma de inflamación, falta de luminosidad, arrugas prematuras, tensiones, nudos, reacciones en la piel, etcétera".

Lo de convertirme en una Mozart al final no pudo ser, así que ésta es toda la música que hoy puedo compartir contigo: mi vibración.